miércoles, 13 de marzo de 2013

Primeras horas de colmillo blanco

..."La mayor parte del primer mes de su vida la había pasado así, durmiendo; pero ahora,que veía bien, se quedaba despierto mucho más rato e iba aprendiendo a conocer su mundo mucho mejor. El mundo era lóbrego; pero él no lo había descubierto puesto que no sabía que existiera otro mejor. No gozaba más que de una luz opaca, pero sus ojos no habían tenido que acostumbrarse a otra. Su mundo era pequeñísimo. No tenía otros límites que las paredes del cubil. Pero como ignoraba todo acerca del ancho mundo que quedaba fuera, nunca sintió la opresión de los estrechos confines a que estaba reducida su existencia."

De nuevo otro párrafo del libro de Jack London “Colmillo blanco”. En éste se describen las primeras sensaciones de colmillo al ir conociendo el mundo que le rodea. Sus primeros días en el oscuro cubil donde compartía con sus hermanos y hermanas las atenciones de su madre. De esa camada él será el único superviviente. Jack London vuelve a mostrarnos la dureza de la supervivencia en la naturaleza.


domingo, 3 de marzo de 2013

La loba



…“El jefe más joven lanzó un terrible gruñido; pero quedó cortado a la mitad por el cosquilleo de una tos que le ahogaba. Desangrándose y tosiendo, herido ya de muerte, se arrojó contra el viejo y luchó con él mientras iba perdiendo la vida, mientras las patas le flaqueaban y se oscurecía la luz de sus empañados ojos, haciéndose cada vez más cortos sus saltos y menor el alcance de los golpes que dirigía a su contrario. Y durante toda esta escena, la loba continuaba sentada sobre sus patas posteriores sonriendo. Se sentía vagamente halagada por aquella batalla, porque ese era el modo de hacer el amor en aquel mundo salvaje, la tragedia sexual en plena naturaleza, que en realidad era solo tragedia para los que morían. Para los supervivientes significaba la mera realización de un hecho, de una hazaña.”

Éste párrafo pertenece a la novela de Jack London “Colmillo blanco”. Describe el momento en el que la madre de “Colmillo” contempla la lucha mortal entre sus pretendientes. El superviviente será el elegido. El futuro padre de “Colmillo blanco”.

Una vez más, en la novela se evidencia la implacable ley de la supervivencia natural. La ley del más fuerte y astuto. En la ilustración he intentado recrear ese momento en el que “el tuerto” liquida a sus dos competidores mientras la loba espera el desenlace de la pelea sentada sobre sus cuartos traseros.